Ante la respuesta dada por la directora del Servicio Provincial de Educación de Huesca a la petición de medidas por parte del equipo directivo del IES Mor de Fuentes para descongestionar el centro durante el curso 2020/2021 la Plataforma por el 2º IES para Monzón anuncia que «expresamos nuestro rechazo frontal por razones que creemos que deberían ser evidentes».
En un comunicado aseguran que:
En respuesta a la solicitud de cuatro aulas prefabricadas para el curso que viene por parte de la dirección del centro, acompañada de un informe pormenorizado de espacios, grupos y alumnado, el Departamento de Educación, Cultura y Deporte, a través de su directora del Servicio Provincial de Huesca, Olga Alastruey, ha decidido rechazar dicha solicitud. Por contra, aduciendo que el curso que viene entran en el Instituto 58 alumnos menos que este año en primero de secundaria, según sus datos de alumnos adscritos al centro, lo cual, representa dos aulas menos, han decidido trasladar del IES Mor de Fuentes al CEIP Monzón III durante el próximo curso a dos grupos: Grupo del Programa de Aprendizaje Inclusivo (PAI) de 1º de ESO y grupo del Programa de Mejora del Aprendizaje y del Rendimiento (PMAR), de 2ºo 3º de ESO (no nos queda claro), argumentando que el colegio de primaria está a escasa distancia del centro y que estos dos grupos de programas de atención a la diversidad ocupan aulas de reducidas dimensiones y por tanto se pueden trasladar a dos de las tres que tiene el colegio Monzón III libres.
Como plataforma y como padres nos oponemos a semejante despropósito por entender, que aún en el hipotético caso de que sea organizativamente viable tener profesores de un centro a otro en el espacio de cinco minutos que hay de cambio entre una clase y la siguiente ( cosa que es imposible ya que solo llegar de puerta a puerta cuesta cuatro minutos); que aún en el caso de que se puedan aprovechar las aulas que quedan liberadas por estos 29 alumnos, y si, hemos dicho bien, 29 alumnos, para introducir dos grupos de 25 personas, cosa que es meridianamente imposible (una de ellas mide poco más de 19 m2); que aun dando por válida la cifra de 58 alumnos menos (la cual son 16 alumnos más que la que nos han trasladado ellos mismos a través del Portal de Transparencia de Aragón) y asumiendo que serían dos aulas, cosa que no vemos clara porque dependerá de los agrupamientos que se hagan en función de los alumnos que escojan enseñanza bilingüe y los que no; que dando por válido que el colegio de primaria dispone de espacio (nos consta que el año que viene dispondrá de solo dos aulas libres, y no tres, en caso de que no reciban más alumnos en sus grupos que les obliguen a desdoblarse, cosa que ya hacen a día de hoy, porque de momento no queremos preguntar qué piensan hacer para ofertar las asignaturas de “religión” y “valores éticos”); asumiendo que educación equipará de mobiliario, ordenadores y cañones, así como todo lo que necesitasen esos grupos desde el primer día (siendo que nos consta que desde que se pide un mobiliario hasta que llega pueden pasar meses); y dando por hecho que llegará a un acuerdo con el ayuntamiento sobre la gestión del personal que tendrían que compartir (conserje, personal de limpieza y personal de mantenimiento). Aun poniéndonos en el mejor de los casos, hay algo insalvable y que no aceptamos.
Para entendernos tenemos que recordar a educación el significado de “enseñanza inclusiva”: La escuela inclusiva es aquella que garantiza que todos los niños, niñas y jóvenes tengan acceso a la educación, pero no a cualquier educación sino a una educación de calidad con igualdad de oportunidades, justa y equitativa para todos y para todas.
Desplazar estos grupos fuera del centro representa dejar de cumplir Leyes Orgánicas, Reales Decretos, Órdenes y Resoluciones aprobadas por el gobierno de España y el de Aragón y de obligado cumplimiento que hacen referencia a la no discriminación, a la integración, a la independencia de los centros para organizar estos grupos y adoptar las medidas de atención a la diversidad más adecuadas, a la obligación de trabajar la inclusión educativa, a la igualdad de derechos y de oportunidades, y un largo etcétera. Porque entendemos que en todas esas asignaturas en las que deberían estar con grupos ordinarios, según aconseja la ley para cumplir con ese mantra de “enseñanza inclusiva” por el que se modificó la última Ley de Educación (Educación Física, Valores Éticos y Religión, Plástica, Música, Educación para la Ciudadanía o Iniciación a la Actividad Emprendedora y Empresarial y Tutoría), no están pensando ni por un segundo en ir llevándolos de un centro a otro todos los días, varias veces al día.
En definitiva, y esto es lo más importante, condenan a estos chicos y chicas, que ya de por sí tienen dificultades de aprendizaje y a veces de socialización, a estar apartados de sus compañeros, cuando pedagógicamente se insiste hasta la saciedad en la necesidad de integrarlos en grupos ordinarios. La definición de “exclusión educativa”: Como exclusión nos referimos a la situación de marginación o segregación que afecta a grupos específicos de la sociedad. En nuestro caso “minorías con dificultades de aprendizaje”.
Señores, ASÍ NO, ESO NUNCA. Sacar a estos 29 alumnos del centro no solo no soluciona nada, sino que genera un problema en otro centro. Rectificar es de sabios, preferimos cien prefabricadas en el recreo que a parte de nuestros alumnos y alumnas aislados en un centro que no es el suyo.
Por cierto, se les ha olvidado explicarnos el plan B para los que llegan fuera de plazo.
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