El equipo de gobierno de Monzón llama a la calma sobre la incineradora de biomasa

Comparte:

Álvaro Burrell y Miguel Aso han comparecido en rueda de prensa ante la campaña existente en la ciudad contra la planta incineradora de biomasa que se proyecta hacer en Monzón. Ambos han coincidido en que el proyecto debería haber estado más alejado del casco urbano pero que el ayuntamiento no puede hacer más que cumplir y hacer cumplir la legislación.

Esta semana tendría que haber sido la subasta energética de 200 MW (la planta de Monzón necesita 50 MW) pero se ha pospuesto a la semana que viene; todo queda pendiente pues de lo que pueda suceder en esa subasta energética.

Álvaro Burrell ha explicado el proceso seguido en la tramitación de este proyecto, que se presentó en 2012 y culminaba en verano de 2015 con el informe de Impacto Ambiental favorable que otorgaba el INAGA y hacía hincapié en que “hay que evitar que haya alarma social, se está generando clima de miedo y crispación. Yo personalmente hubiera preferido que la ubicación no fuera tan cercana al casco urbano, por estética y por ordenación”. El alcalde también ha señalado que se ha dado poca información, por parte de la promotora del proyecto y posiblemente también por parte municipal, “ha faltado información, debate público y divulgación”. Según Burrell el ayuntamiento poco puede hacer si el proyecto sale adelante pero se ha comprometido a “propiciar por parte del ayuntamiento mesas informativas y en la que se escuche a todo el mundo; nosotros pediremos el máximo control como a todas las industrias. Yo estoy muy tranquilo, confío en los técnicos”. El máximo mandatario local ha sido tajante también al señalar que “ningún camión relacionado con esta industria pisará el casco urbano. Este es un proyecto que podría ser beneficioso para la ciudad”.

Por su parte Miguel Aso, de Cambiar Monzón, apuntaba que la polémica con esta industria proviene “porque la ubicación de la planta es lo que ha generado el debate, ya que no beneficia el interés general, sino un interés particular. Creo que el anterior equipo de gobierno tendría que haber buscado ese interés general”. Hay que recordar que la industria se ubicará a 600 m del casco urbano de la ciudad.

Aso ha explicado el proceso seguido por el ayuntamiento ante el INAGA haciendo observaciones al proyecto para que se cumpliera el garantizar la salud de los ciudadanos y que haya las menores afecciones posibles (emisiones, impacto al paisaje, etc.). Respecto al debate sobre la generación de empleo, Aso ha apuntado que “no estamos cediendo salud por puestos de trabajo” y ha recordado que la empresa tiene 4 años para iniciar el proyecto, que es la caducidad del informe del INAGA.

Por cierto que desde Ecologistas en Acción se sigue con la campaña contra la planta de Biomasa, y hoy miércoles se deciden qué acciones se van a llevar a cabo en los próximos días.