Desde la formación municipal de Cambiar Monzón, que tiene 3 concejales y forma equipo de Gobierno con el PSOE, se manifiestan contrarios a la ubicación de la planta de biomasa, tan próxima al casco urbano. Miguel Aso, concejal de Medio Ambiente, contestó a nuestro formulario.
1.- Una de las “patatas calientes” que se encontró con el pacto municipal con el PSOE fue este proyecto de planta de biomasa para Monzón. Es un asunto delicado que incluso afecta a su relación con su socio de gobierno municipal…
No es un asunto que forme parte del acuerdo de gobierno y por tanto cada uno de los dos respetamos la postura del otro, que como es sabido no es exactamente la misma y así se ha trasladado por ejemplo en las pocas votaciones que ha habido a lo largo de este mandato. Hubo un pequeño problema porque en una rueda de prensa en la que participé con el alcalde, además de trasladar lo que estaba previsto comentó cosas que forman parte de la posición de su partido y eso se trasladó como la posición del equipo de gobierno, algo que yo debí haber advertido en ese momento y haberlo aclarado. Como no lo hice, esto nos obligó a aclarar nuestra postura al día siguiente. Más allá de eso, no ha habido problemas de ningún tipo.
Nosotros no compartimos siquiera ese modelo de biomasa, pero estamos dispuestos a negociar eso si la empresa se hubiera trasladado a una distancia mayor de la ciudad. Entendemos que la implantación elegida obedece a un interés particular por disminuir los costes de evacuación de la energía, pero ese interés particular, no puede convertirse en un interés general de la ciudad, porque los perjuicios a la salud, al tráfico rodado y al ordenamiento del territorio son muy fuertes para compensarlo con unos puestos de trabajo que nunca se han aclarado.
2.- Monzón posee una tradición industrial muy importante, pero hay quien piensa que por eso y por la “posible” contaminación de esa industria pesada, la ciudad no necesita otra industria de ese tipo.
La ciudad necesita seguir creando empleo, pero lo que es cierto es que tenemos industrias que ya generan importantes emisiones cerca de la ciudad y la implantación de esta, con unas muy importantes emisiones, podría incluso servir en un futuro de limitante o perjuicio de las ya implantadas. La legislación actual permite valores de ciertos contaminantes por encima de lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud, por lo que la legislación poco a poco debe ir mejorando esta situación que bien podría afectar a nuestras actuales industrias.
3.- Los promotores de la planta de biomasa de Monzón defienden que se trata de una industria no contaminante y que en todo caso se controlarán todos los parámetros legales exigidos por la legislación vigente.
¿Y qué van a decir? Decir lo contrario no les aportaría nada, pues por mucho empleo que generen nadie las querría tan cerca con un argumento diferente y por tanto deben minimizar mediáticamente el impacto. Los estudios que hay por personas y entidades en relación a este tipo de plantas dicen lo opuesto a lo que ellos defienden. Por otro lado creo es bueno recordar que en tiempos era legal fumar en los bares aunque todos sabíamos que era perjudicial para la salud y hoy no se puede. Cumplir la ley no certifica que los valores de ciertos contaminantes hoy legales, no sean perjudiciales para la salud y reducidos en un futuro cercano.
4.- En el otro lado de la balanza, está quien defiende la creación de puestos de trabajo directos e indirectos en una zona castigada aún por un número de desempleados importante.
La creación de puestos de trabajo no lo justifica todo. Además hay bastantes cosas que no cuadran en este proyecto y una de ellas es la generación de puestos de trabajo, generación que ha ido variando según el momento. Por ejemplo, si mañana se empiezan a poner chopos en los cultivos del entorno y dejamos de tener alfalfa, arroz o maíz habrá un perjuicio en un sector agrario que funciona y esos empleos no se descuentan. Es como cuando abre una gran superficie y se dice el empleo que genera, pero nunca descuenta el pequeño comercio que se va a pique.
5.- ¿Políticamente considera que la decisión de apoyar o no esta industria le puede pasar factura?
No hacemos esa cuenta. Creemos que oponernos es defender el interés general y por tanto es nuestra obligación hacerlo. Si la empresa quiere implantarse que busque otra ubicación alejada del casco urbano y lo hablamos aunque no nos cuadren otras cosas, pero ahí, no lo apoyaremos aunque nos quedemos sin concejales.
6.- Los trámites de instalación de la planta tienen unos plazos y el proyecto se encuentra con denuncias por parte de entidades ecologistas. ¿Puede darse el caso de que la planta quede en agua de borrajas por la contestación social y las trabas que se le ponen?
Yo diría hoy que no se va a implantar. Si la planta debe estar en marcha antes de febrero de 2020, para esa fecha no tienen ni los árboles crecidos lo suficiente para poder ser cortados y quemados. Las hectáreas que necesita esta incineradora de biomasa requieren un Estudio de Impacto Ambiental antes de poder plantar y ni lo han pedido ni nos consta tengan a los agricultores del entorno dispuestos a cambiar alfalfa, arroz o maíz, por cañas, chopos y eucaliptos, que es la materia autorizada para poder quemar. En cualquier caso, la responsabilidad de no implantarse será del promotor porque hay muchos vacíos para un proyecto tan impactante, vacíos que la sociedad quiere aclarar por las vías que marca el ordenamiento jurídico porque no se fía de los datos del promotor.
7.- Uno de los pasos más delicados fue cuando se presentaron denuncias contra funcionarios municipales que habían hecho su trabajo sin más…
Sin duda fue delicado internamente en el Ayuntamiento y en especial para ellos. Yo conozco personal y profesionalmente a los afectados porque he trabajado ahí. Sé perfectamente que habían podido equivocarse, ser más o menos duros en sus informes, pero siempre tuve la certeza de que a sabiendas no habían hecho un informe que perjudicara a la ciudad y su ordenamiento, que es de lo que se les acusaba. La decisión municipal de permitir implantar ahí esa central fue política y por tanto las responsabilidades también lo son.
8.- Los detractores del proyecto piden que en todo caso, esa planta no se instale tan cerca del casco urbano de la ciudad.
Cierto, hay soluciones pero nunca ha tenido interés la empresa a sentarse a buscarlas porque como he dicho, creemos que esa ubicación les ahorra mucho dinero y trámites en evacuación de la energía y anteponen su interés particular al general de la ciudad. Con Cambiar Monzón y sus concejales, nunca han hablado de nada, no conocemos ni quiénes son, lo cual dice mucho sabiendo que somos parte del equipo de gobierno y la única parte con representación municipal que abiertamente está en contra de este proyecto.
9.- Usted en otras legislaturas fue concejal de Medio Ambiente, responsabilidad que vuelve a tener esta legislatura. ¿Si hubiera estado en el gobierno municipal cuando se presentó el proyecto habría cambiado algo?
No hubiera permitido que un equipo de gobierno del que formara parte permitiera implantar ahí, tan cerca, esa central de incineración por biomasa. No puede ser que una granja porcina tenga una distancia por normativa y por otro lado puedas meter eso tan cerca con un mero interés público municipal basado en la supuesta creación de puestos de trabajo. Creo que el PP-PAR tomó una decisión de las que en los años 50-60 del siglo pasado nadie se cuestionaba, pero estamos en el siglo XXI.
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