Esperas que la vida sea más emocionante caminando por su lado oscuro, y lo que descubres más tarde o más temprano es como tu ingenuidad, se estampa en la pared.
Estás en la primavera de la vida, el cambio físico experimenta una inquietante libertad, te cuesta reconocer a quien ves en el espejo, y hasta tus padres cambian, tan pronto te piden responsabilidades y quieren hablarlo todo, como deciden por ti sin escuchar, tus profesores pasan del golpecito en la espalda a mirarte de reojo, y tus amigos no tienen filtro y te sueltan lo que les va por la cabeza.
Si, la primavera de la vida es bonita, pero tu cuerpo reacciona como alergia a los cambios hormonales, llueven broncas día sí y día también, un viento desapacible se desata en casa que cierra puertas a golpes y arremolina ropa que te cambias cada hora y con ninguna aciertas, y encima todos te dicen que estás raro, que cambias de humor constantemente que no hay quien te aguante, y lo que pasa es que no hay manera de vivir sin sufrir la primavera de la vida, la adolescencia.
En la adolescencia, tu cuerpo necesita romper capas para cambiar y tu mente pensar sin barreras, descubres que muchas certezas del mundo están a medias, no existe el bien y el mal, se redefine lo bueno y lo malo. Y todo depende de quien lo mira, lo que a tus padres les parece malo, a tus amigos y a ti, bueno, es imposible gustar a todo el mundo, imposible ganar sin perder en algún lado.
Solución, libertad para lo que vas pensando, pues venga, hago lo que yo quiero y me guío por lo que me gusta, si me van a gritar igual, pues que sea con una dilatación en la oreja, si me van a castigar por suspender y ya es un castigo sentarse cada tarde frente a los libros, qué más da 6 que 7, y si me expulsan de clase por hacer la gracia, al menos desde que desafío al poder en el pasillo, en el instituto me respetan más.
Y cuando ya le estabas cogiendo el gusto a lo de la libertad de hacer y deshacer con tu vida lo que te gusta, te das una bofetada de realidad que no esperabas… estos son sólo ejemplos clásicos de actuar primero, pensar después y sufrir las consecuencias:
A quien le has mandado la foto más íntima, va a coleccionar a otra y pasa de ti, solo eres para él otro trofeo más.
Perder el amor de tu vida, la chica que no te puedes sacar de la cabeza por liarte con otra, sólo porque te apetecía y nadie lo iba a saber.
Despertarse en urgencias por un coma etílico, por una pelea, una caída con la moto o sin recordar por qué has llegado allí, es la aventura que te gustaría terminar abriendo los ojos y despertando.
La música fuerte, la bebida cargada, las risas y la noche acalorada, la recuerdas al cabo de un mes cuando te encuentras frente a la prueba de embarazo.
Si cierras los ojos para volar libre, no olvides que en este mundo la “gravedad” actúa igual para todos y la realidad cae por su peso.
Piensa dos segundos y lucha por lo mejor para ti, desgastarse en relaciones low-cost, la felicidad rápida en ponerse en tres segundos, solo son los sucedáneos de la vida, tu vida la diseñas tú, la eliges tú y la disfrutas tú. Sé la mejor versión de ti mismo.
BELÉN BERNAD MARZOLA
Licenciada en Psicología por la Universidad de Valencia
Máster en Terapia Breve Estratégica
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