El Gobierno de Aragón ha prohibido el consumo de peces capturados en el río Cinca aguas abajo de Monzón ante los elevados niveles de contaminantes de origen químico que presentan los animales.
Esta alerta afecta igualmente a otros dos afluentes del Ebro, el Gállego y el Huerva, según ha informado el digital Público. La Consejería de Desarrollo Rural, ha adoptado esta medida “tras el conocimiento de los resultados de los análisis realizados en ejemplares de la ictiofauna de determinados tramos de ríos (…) afectados por contaminantes químicos”. En el Plan de Pesca de este año, impone en esos ríos “la modalidad de captura y suelta de cualquier especie piscícola”; es decir, la obligación de devolverlos al cauce salvo que se trate de especies invasoras, “que pudieran ser sacrificadas y eliminadas del medio natural”.
Los análisis del Cinca hablan de DDT, además de mercurio en el lecho y en la fauna piscícola, fluoranteno (un producto cancerígeno que se utiliza para revestir tuberías) en el cauce e hidrocarburos policíclicos aromáticos en el agua. Además de los contaminantes de origen industrial hay que añadir la agricultura en el tramo final del río: la presencia de restos de plaguicidas en el agua, que ha llegado a superar los niveles tolerables para la salud humana en Fraga, es elevada en algunos de los afluentes que vierten al Cinca entre Monzón y la capital del Bajo Cinca, como la Clamor Amarga, que ha llegado a cuadruplicar los niveles permitidos de clorpirifós, el Alcanadre, el Flumen o el Barranco de Valcuerna.
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