Cristina Espejo o la gloria merecida para una currante nata

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La explosión de júbilo de Cristina Espejo al cruzar la meta y su mirada al marcador cuando vio el 9.02 que le daba el ansiado billete para el Europeo, no se pagan con dinero.

Después de dos decepciones y en un nacional, cuando todas corren para medalla y no para marca, la misión se intuía complicada, pero ahí es cuando se destapan las heroínas, y Cristina se puso su capa de “Ahora o nunca” y por fin salió cara, y lo merece.

Es un premio, en una tierra como Antequera (patria chica de su padre Paco) en la que en la grada había familia y gente de Monzón chillando, aunque los comentaristas insistían en que la carrera era para un 9.10 – 9.15 pero nada de marca; ahí, en los últimos 150 m. tras hacer la carrera en cabeza del primer al último metros es cuando Cristina, que parecía iba a tirar la toalla, pegó un arreón para responder al ataque final de Celia Antón y colgarse un oro bañado en gloria y certificar su billete a Glasgow en marzo e inscribir su nombre con letras de oro en los grandes nombres del Monzón deportista.

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