Concluyó el III Campo de Trabajo en La Sabina de Fonz

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El campo de trabajo se enmarca dentro de la oferta estival que realiza a los jóvenes de España el Gobierno de Aragón. La Asociación Down Huesca se encarga de la organización de este campo en el que participaron más de una veintena de personas, entre universitarios, jóvenes con discapacidad intelectual, monitores y padres.

El albergue La Sabina, que construye en Fonz la Asociación Down Huesca (actuación estrella dentro de su proyecto vida independiente para personas con discapacidad intelectual), acogió por tercer verano consecutivo un campo de trabajo en el que universitarios llegados de varios rincones de España conviven con jóvenes con discapacidad intelectual y trabajan en este complejo residencial.

El objetivo ha sido retomar los trabajos que se han venido desarrollando en los dos últimos veranos. Las obras en los edificios residenciales están muy avanzadas, por lo que en este campo de trabajo se ha estado acondicionado el terreno para crear un parque infantil, zonas verdes y de juego, así como las vallas, desagües y otras infraestructuras. 

En él han participado algunos muchachos con discapacidad intelectual de Down Huesca junto a universitarios llegados de Murcia, Oviedo, Cáceres, Madrid, Vigo, Valencia, Huesca y Zaragoza. Es el caso de la joven de 22 años Raquel Adán, estudiante de Trabajo Social, que repite por tercer verano en Fonz. “Cuando tenía 19 años fui a otro campo de trabajo en una residencia de ancianos, pero luego vine a Fonz y ya llevo tres años. Repito por los chicos y también porque siempre hay algún amigo que has hecho y que también repite. Este es un campo de trabajo más familiar y especial que anima a volver. Los padres de estos chicos se implican mucho y siguen trabajando cuando termina el campo de trabajo y avanzan mucho. Esperamos que el año que viene ya esté terminado y podamos venir a la inauguración”.

Desde el 10 de julio y hasta el domingo 24, estos jóvenes han estado realizando tareas por la mañana en las inmediaciones de lo que será el futuro albergue, que según los planes de Down Huesca podría ser una realidad a finales de 2017. Por la tarde han tenido tiempo de ocio en la piscina o bien recorriendo las poblaciones del entorno. Además han conocido en Huesca los proyectos de inserción laboral en los que la asociación trabaja con varias empresas.

El vicepresidente de Down Huesca, Máximo López, se ha mostrado optimista con la evolución de los tres campos de trabajo, pero sobre todo de la experiencia de convivencia “entre padres, hijos, voluntarios y estos universitarios. Es lo más gratificando en estos tres años”.

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