La empresa de origen aragonés Forestalia Renovables, se halla tras el proyecto de la planta de biomasa que quieren construir en Monzón, en la salida de Monzón hacia Almunia de San Juan, y a unos 600 metros del casco urbano de la ciudad. El proyecto cuenta con defensores y detractores y por el momento continúa con su tramitación administrativa. La empresa también ha dado la cara a nuestra entrevista…
1.- El proyecto de la planta de biomasa en Monzón, fue considerado como “de interés general” para la ciudad. ¿Por qué recibió ese trato?
El proyecto de planta de generación eléctrica mediante biomasa de Monzón se remonta ya al año 2012. Desde su origen, el proyecto de la empresa promotora, SOLMASOL, contó con el apoyo del Ayuntamiento de Monzón, que valoró la compatibilidad urbanística de la instalación mediante una autorización especial en Suelo No Urbanizable Genérico. En cuanto a la sostenibilidad social, el Ayuntamiento de Monzón informó al INAGA que es un proyecto “muy positivo y favorable”, tal como se cita literalmente en la Autorización Ambiental Integrada.
2.- Monzón posee una tradición industrial muy importante, pero hay quien piensa que por eso y por la “posible” contaminación de esa industria pesada, la ciudad no necesita otra industria de ese tipo. ¿Qué opinan de esto?
El proyecto de generación eléctrica mediante fuentes renovables siempre ha contado con un amplio apoyo institucional y político, como se ha demostrado en diversas votaciones en las Cortes de Aragón. También cuenta con el apoyo del tejido económico de la ciudad de Monzón, con el que ha habido mucho contacto en los últimos meses.
El proyecto de Monzón, que ya dispone de todas las autorizaciones ambientales, está a expensas de recibir la Autorización Administrativa, que debe conceder el Departamento de Industria del Gobierno de Aragón.
3.- Ustedes defienden que se trata de una industria no contaminante y que en todo caso se controlarán todos los parámetros legales exigidos por la legislación vigente. Pero hay quien dice que no han tenido en cuenta todos esos contaminantes que deberían medirse…
Para el estudio de dispersión de emisiones a la atmósfera, se analizaron nada menos que 8.760 valores horarios en 90.601 puntos del territorio del entorno de la planta de biomasa, lo que supone obtener y analizar casi 800.000 datos. En los análisis se ha utilizado el modelo AERMOD de la United States Environmental Protection Agency (EPA), ampliamente reconocido. Para el cálculo de benzopirenos, se ha considerado como referencia básica la recogida por la Agencia Europea de Medio Ambiente (EEA).
Como muestra el análisis técnico, las inmisiones que causará la planta de biomasa en el núcleo urbano de Monzón están en cifras muy inferiores a los límites y objetivos de calidad del aire. En el caso de las partículas de menor tamaño (PM 2,5), la aportación de la planta de biomasa supondrá entre el 0,05% y el 0,13% de los objetivos de calidad: es decir, mil veces por debajo del umbral, incluso en el propio Polígono Paúles. En benzopirenos, la nueva instalación eléctrica supone entre el 0,4% y el 0,6% de los datos diarios máximos: por tanto, cifras 200 veces inferiores a los valores objetivo de calidad del aire. En el propio polígono industrial, esta cifra sigue siendo 100 veces inferior al umbral.
Sumando todos los focos de Monzón, en dióxido de nitrógeno los parámetros se mantienen 3 veces por debajo de los máximos de calidad; en óxidos de azufre, la cifra ronda el 5 por ciento de los límites diarios (es decir, 20 veces inferior); en partículas PM 2,5, suponen entre el 50% del límite en la media anual y en benzopirenos los datos arrojan un 34% del umbral anual, es decir, tres veces mejores que el objetivo de calidad.
4.- En el otro lado de la balanza, hay fuerzas políticas locales que defienden la creación de puestos de trabajo directos e indirectos en una zona castigada aún por un número de desempleados importante. La cifra de creación de empleo baila según quién la cuenta…
El proyecto de Monzón, como el de León, prevé crear unos 50 empleos directos en la propia planta, y en torno a otros 300 en trabajos de campo, logística de la biomasa, transporte, etc. Hay que tener en cuenta que el proyecto inicial de Monzón planteaba un modelo de negocio basado en los cultivos energéticos: es decir, plantaciones de arbolado de crecimiento rápido, como chopo, caña o eucalipto, para su cosecha. Sin embargo, ese modelo de negocio mediante cultivos energéticos está en revisión en el caso del proyecto de Monzón, ya que la última autorización del INAGA obliga a que la biomasa que se consuma sea virgen, libre de determinados fitosanitarios, lo que aconsejaría que el abastecimiento de la planta de Monzón evolucione hacia biomasa agroforestal, modelo similar al del proyecto de León, donde procederá de limpiezas de montes y de paja.
La aportación de la planta de biomasa supone una mínima parte de las inmisiones que ya se registran en Monzón, y que todas ellas sumadas, dan datos de calidad de aire en todos los casos compatibles y mucho mejores que los umbrales permitidos en los objetivos de calidad del aire. En los estudios requeridos para las autorizaciones se incluyen todas las facetas, como la de accesos y tráfico, que el INAGA fijó que se realizasen mediante una nueva conexión para evitar el tránsito por la ciudad.
5.- ¿Está preparado Monzón para recibir una industria como la proyectada? Han contemplado ustedes el tema de los accesos, tráfico, impacto visual y medioambiental, etc.?
Se trata de proyectos punteros, que incorporan las últimas tecnologías para la máxima eficiencia y el cumplimiento no solo de la normativa actual, sino de todos los estándares y objetivos de calidad de aire que recomienda Europa. En los exhaustivos estudios ambientales que se realizaron, y que llevaron a conseguir la Autorización Ambiental Integrada y la Declaración de Impacto Ambiental del proyecto de Monzón, se tuvieron en cuenta los datos de fondo que ya existen en Monzón, y que son medidos por la estación de la Red Regional de Inmisión de Contaminantes Atmosféricos de Aragón (RRICAA) del Gobierno de Aragón.
Las autorizaciones del INAGA son muy completas y exigentes, e incluyen más de 150 condicionantes. Incluyó el informe favorable de la Dirección General de Salud Pública, de la Confederación Hidrográfica del Ebro y del Consejo de Ordenación Territorial de Aragón.
6.- Los trámites de instalación de la planta tienen unos plazos y el proyecto se encuentra con denuncias por parte de entidades ecologistas. ¿Puede darse el caso de que la planta quede en agua de borrajas por la contestación social y las trabas que se le ponen?
En el plano judicial, en estos momentos no está vigente ninguna de las medidas cautelares solicitadas en los diversos recursos contencioso-administrativos que ha planteado Ecologistas en Acción. Las medidas cautelares que decretó el juzgado fueron levantadas posteriormente. Por tanto, los recursos siguen su tramitación ordinaria, pero sin cautelares vigentes. Como es sabido, la vía penal que intentó Ecologistas en Acción contra funcionarios del Ayuntamiento de Monzón y del INAGA fue archivada y sobreseída por el juzgado.
7.- Los detractores del proyecto piden que en todo caso, esa planta no se instale tan cerca del casco urbano de la ciudad. ¿Se podía haber aprobado el proyecto en otra ubicación?
Los estudios de dispersión de emisiones se han realizado teniendo en cuenta la ubicación proyectada, que nunca ha estado en cuestión en las autorizaciones. De hecho, en la última revisión de oficio que hizo el INAGA a la Autorización Ambiental Integrada, esta cuestión no estaba ni siquiera sometida a revisión. En este tiempo, se han vertido muchas falsedades sobre supuestas distancias mínimas legales, que en ningún caso marca la normativa vigente, tal como aclaró el director del INAGA en una reciente comparecencia en las Cortes de Aragón.
8.- Ustedes tienen otros proyectos empresariales en lugares en los que no hay tanta “presión” social ¿Creen que la planta de biomasa de Monzón saldrá adelante finalmente?
El proyecto se adecua a todas las exigencias de las diversas administraciones, está a la espera de la Autorización Administrativa, y no está necesariamente condicionada por los plazos de las subastas, sino que puede desarrollarse libremente cuando disponga de todas las autorizaciones si así lo considera la empresa promotora. Aunque todas las opiniones son respetables, en un proyecto industrial prevalece siempre la seguridad jurídica basada en el cumplimiento de la normativa vigente.
Este proyecto, de 2012, es previo a las subastas de energías renovables de los años 2016 y 2017. No está necesariamente condicionado por la subasta que se adjudicó en enero de 2016 Forestalia (grupo al que pertenece la empresa SOLMASOL). En efecto, esta subasta obliga a que las instalaciones que se acojan a ella estén operativas en marzo de 2020, pero eso no significa que todas las instalaciones tengan obligatoriamente que estar sometidas a una subasta: de hecho, la cartera de proyectos de Forestalia es mucho mayor que los megavatios que se adjudicó en las subastas.
En el caso de la biomasa, Forestalia está desarrollando proyectos en Castilla y León, con el apoyo de la Junta y las empresas públicas autonómicas. En el proyecto de Cubillos del Sil (León), se ha apostado por un modelo de negocio basado en biomasa agroforestal, procedente de astillas de limpiezas forestales y de paja cereal.
![]()








