La última salida del CMM tenía como destino Sierra de Montroig, situada al sur de la más conocida Sierra del Montsec. Esta “pequeña” estribación montañosa se encuentra cerca de los municipios de Camarasa y Sant Llorenç de Montgai, dos lugares que infinidad de personas utilizan cada fin de semana para tomar contacto con la naturaleza. 

Hermoso es constatar la madurez de los socios y socias del Club Montisonense cuando se presentan una tras otra vez a las excursiones organizadas, sea cual sea el destino. A las mil y una posibilidades que ofrece el senderismo añadimos este pasado domingo una actividad novedosa aunque paradójicamente en un lugar próximo donde se desarrollan una gran cantidad de actividades deportivas: escalada, vías ferratas, piragüismo, BTT y por supuesto Senderismo.

Partimos un total de 18 senderistas de un aparcamiento que está entre las dos localidades citadas, junto al pantano de Sant Llorenç. Debido al desnivel que se acumula en esta dura ruta circular, nos preocupamos de llevar suficiente equipo y sobre todo mucha agua.

Tomamos una pista que se dirige al Coll d’Orenga, caminamos con comodidad a la vez que curioseamos la geología de esta montaña, con rocas de distintos tipos muy fáciles de observar: yesos, rocas ígneas y más arriba la mole de caliza rojiza que conforma la parte más elevada y a su vez característica de esta sierra.

En menos de una hora la pista se acaba y una vez rebasado el primer collado  abandonamos la comodidad para encaramarnos hacia la cresta, esto se hace por una marcada senda bordeada de romeros en flor y otras muchas plantas. No encontramos ninguna marca de PR aunque no hay confusión posible en busca del paso entre las enormes murallas pétreas. Un rato sudando la gota gorda nos permitió alcanzar el alto, llegando al refugio forestal “Pletiu de l’Extrem”, instalación muy cuidada y que permitiría hacer noche a quien quisiera con bastantes comodidades.

Ha llegado la hora de comer un poco, lo hacemos en los bancos que hay entre los pinos, lugar idóneo para reposar del esfuerzo. El bocadillo se queda pequeño porque a estas horas tenemos hambre, mas no debemos relajarnos en exceso puesto que falta mucho así que nos dirigimos hacia la cresta cuyo perfil es un constante sube y baja de las diversas lomas, exigiendo a los senderistas un esfuerzo suplementario.

Una brisa fresca aliviaba los sudores mientras recorríamos el camino de Las Alturas,  donde romeros y malvas colonizan el angosto terreno entre la cara norte (poblada de característica vegetación mediterránea, carrascas, sabinas, pinar…)  y la sur, que se corta bruscamente con una pared de más de cien metros. Nada obstruye las impresionantes vistas al valle donde la primavera se revela fructífera después de una semana lluviosa, dejando multitud de aromas y sensaciones.

Pasada la una del mediodía bajamos al Coll de Porta, un amplio collado por el que cruza de norte a sur una pista, nosotros la cruzamos para remontar una dura cuesta hasta el pico principal que es el Montroig, de 950 metros de altitud. Parece que sean muchos más puesto que al llegar el grupo a la cima lo celebramos como una auténtica conquista. ¡Aquí estamos los de Aragón! dispuestos a colonizar estas tierras, decíamos alborozados.

Debe ser esta alegría espontánea la que le habrá dado nombre a la edificación que cierra la sierra por su flanco oeste, la ermita de Montalegre. Allí nos dirigimos para hacer la última parada en este lugar tan destacado y oportuno, como hemos rebasado las dos terceras partes del recorrido viendo cerca el éxito dejamos paso a las bromas y algún que otro chiste.

De este punto tomaremos una senda que baja con fuerza hacia el valle, un curioso caminito serpentea dentro del bosque permitiendo perder todo el desnivel que tanto trabajo nos costó en menos de una hora, ¡ buff !  Nos detenemos un momento para darnos el gusto de una última mirada: en ese instante nos quedamos boquiabiertos al divisar toda la montaña de punta a punta, la que acabamos de patearnos.  ¡Es verdaderamente increíble! ¡Inaudito!

La pala Alta ya figurará entre nuestras conquistas, y la Sierra de Montroig nunca más nos será desconocida, todo lo contrario: aquí están nuestras huellas, nuestros sudores y nuestras ilusiones cumplidas una vez más.

 

Club Montisonense de Montaña – Senderismo.