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Esta mañana se ha conocido la sentencia para el menor que atropelló mortalmente al guardia civil José Antonio Pérez en Barbastro. La fiscalía y la acusación pedían penas superiores (hasta 10 años), y finalmente ha sido condenado a 6 años de internamiento.

La magistrada del juzgado de menores de Huesca ha impuesto finalmente al menor que atropelló y mató el pasado mes de marzo al guardia civil de Barbastro, José Antonio Pérez, una condena de seis años de internamiento en régimen cerrado y libertad vigilada con asistencia educativa durante cuatro años más. También le ha impuesto la privación del derecho a obtener el permiso de conducir vehículos a motor y ciclomotores durante dos años.

Respecto a los otros menores, la jueza absuelve a la copiloto (novia del autor) de las acusaciones formuladas contra ella como cooperadora necesaria o subsidiariamente como cómplice, y del delito de omisión del deber de impedir determinados delitos, y absuelve a los menores que iban en los asientos traseros, de 15 y 14 años, respectivamente, del delito de encubrimiento del que se les acusaba.

Las acusaciones particulares pedían también castigo para los otros 3 ocupantes del vehículo pero la magistrada absuelve a la copiloto al considerar que "no posee permiso de conducir, no se ha probado que conociera el manejo de un vehículo, que supiera que al sacar las llaves del contacto dejaba de funcionar o que se detendría al poner el freno de mano, incluso cómo se accionaba el freno de mano y dónde estaba la palanca". Por argumentos similares por ello tampoco condena a los otros dos ocupantes.

Por lo que respecta al menor condenado, entiende la magistrada en su sentencia que la conducción temeraria del autor del fallecimiento del agente "generó un peligro concreto y que el conductor era consciente de ello. Conocía a dónde se dirigían y sabía que iban a salir a una carretera de doble sentido que era carretera nacional y no secundaria y en la que en ese momento circulaban vehículos, con uno de los cuales llegó a colisionar frontolateralmente, al igual que era consciente de que el vehículo que estaba conduciendo casi a ciegas estaba ocupado por cuatro personas más". Sobre el delito de homicidio, atribuye al menor la comisión de este delito a título de dolo y no de imprudencia. Expresa en la sentencia que "aunque no lo persiguiera intencionalmente, conocía que utilizaba unos medios potencialmente capaces de producir la muerte y los actuó".