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El pleno del ayuntamiento de Monzón aprobó por unanimidad la práctica “congelación” de las tasas y precios públicos (lo que se conoce como ordenanzas fiscales o impuestos municipales) para 2018, y la propuesta salió adelante con el voto favorable de todos los grupos.

El alcalde, y responsable del área de Hacienda, Álvaro Burrell, explicó que excepto pequeños redondeos de algunas tasas, se produce una práctica “congelación” de las ordenanzas fiscales para 2018, e hizo especial hincapié en algunas cosas concretas como la bonificación del 50% para la rehabilitación y reforma de edificios, o el 90% de ayuda para las obras de supresión de barreras arquitectónicas; también habrá un ajuste de las plusvalías por la venta de inmuebles cuando no haya beneficio, acercando la carga al contribuyente como ha reconocido el Tribunal Constitucional. Este punto recibió el voto favorable de todos los grupos municipales (PSOE, CAMBIAR, PP y PAR) excepto Ciudadanos que no cuenta de momento con representante. Burrell se mostró muy satisfecho de haber sacado adelante las ordenanzas fiscales con el apoyo unánime de los concejales de todos los grupos.

Precisamente en el pleno se dio cuenta de las renuncias de los concejales José Fernández de Ciudadanos y de Eduardo Lanzón del PP, y José María Laborda, número dos de la lista de Ciudadanos y que sustituirá a Fernández como concejal, solicitó en los ruegos y preguntas que se agilicen los trámites administrativos para que los nuevos concejales puedan acometer sus funciones cuanto antes.

Entre otras cuestiones, también se aprobaron en la sesión plenaria los reglamentos de la Biblioteca Municipal Ramón J. Sender, la nueva sala de estudio de la Plaza Mayor o la Residencia de Deportistas, o una solicitud de ayuda al Instituto Aragonés del Agua por importe de 300.000 € para acometer el proyecto de “Reparación de la red de aguas fecales en el Polígono Armentera de Monzón”.