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La Guardia Civil ha detenido en la segunda fase de la conocida como operación “Enterprise” a dos hombres e investigado a otros dos que ya se encontraban en prisión.

El grupo criminal al que pertenecían los detenidos se había especializado en el robo de baterías de repetidores de telefonía móvil,
Durante la operación se ha conseguido esclarecer

30 delitos de robo con fuerza en las provincias de Huesca y Lérida. El valor total de los objetos sustraídos y los daños ocasionados ascienden a unos 150.000 euros.

 

 

 

Las detenciones, llevadas a cabo por el Equipo de delitos contra el Patrimonio de la Unidad Orgánica de la Policía Judicial de la Guardia Civil de Huesca, el pasado 1 de febrero, fueron a dos hombre de 33 y 54 años vecinos de Barcelona, a los que se les imputan 10 robos con fuerza en repetidores de telefonía móvil en Monzón, Benabarre, Velillas, Siétamo, Loporzano, Huesca, Torrente de Cinca, Viacamp, Castillo de Laguarres y Camporrells a lo largo del pasado año 2016, igualmente se imputaron estos delitos a otros dos integrantes del grupo criminal que se encuentran en prisión tras su detención en la primera fase de la operación, en concreto, otros dos hombres de 35 y 47 años de edad.

 

La primera fase de la operación culminó con la detención de 5 personas, a las cuales se les imputaban 20 delitos de robo con fuerza en las cosas llevados a cabo en las provincias de Huesca y Lérida, ingresando en prisión tres de los detenidos.

La Guardia Civil se continuaron las investigaciones para intentar esclarecer otros robos cometidos con un modus operandi muy similar y perpetrados en otros repetidores de la provincia de Huesca a largo del año 2016.

 

El “Modus operandi” empleado consistía en la búsqueda y localización de repetidores de telefonía móvil que dieran cobertura a las principales vías de comunicación, para facilitar así su huida. Una vez localizados, rompían el vallado perimetral, forzaban las puertas de acceso a las instalaciones y sustraían las baterías de emergencia y el cable de toma de tierra de las antenas, para venderlas en centros de residuos.

 

Con esta nueva actuación se han esclarecido un total de 30 robos (20 en la primera fase y otros 10 en la segunda), en los que se sustrajeron 253 baterías y gran cantidad de cable de cobre, siendo el valor aproximado del material sustraído de 130.000 euros y los daños ocasionados en las instalaciones ascenderían a unos 20.000 euros, sumando en total unos 150.000 euros.