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El alcalde de Monzón, Álvaro Burrell ha mantenido, esta semana, conversaciones con el presidente del a Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), Raimundo Lafuente, para buscar una solución que acabe con el problema de las calles de Monzón que se inundan cada vez que llueve fuerte en la ciudad.

Entre las conversaciones mantenidas, trataron temas como las obras de mantenimiento del río Sosa, que ya se están ejecutando, y Burrell aprovecho la ocasión para exponerle al presidente de la CHE, el plan de instalación de varios aliviaderos en la red de pluviales con vertido al cauce del Sosa. Una medida, con la que se pretende resolver, dentro de lo posible, los problemas de anegamiento de ciertas zonas cuando se registran lluvias torrenciales en Monzón.

El alcalde montisonense hizo hincapié en algunos puntos concretos, como la Plaza Aragón, o la calle Sosa, a sabiendas que la solución es muy compleja por la confluencia de grandes volúmenes de agua en ambas zonas.

 

Burrel considera indispensable la colaboración de la Confederación Hidrográfica del Ebro para llevar a cabo este tipo de intervenciones, muy necesarias en la ciudad, dado que es un problema que se arrastra desde ya hace tiempo, y para el que urge una solución urgente. “En una ciudad de 17.000 habitantes, no es de recibo que una tormenta con algo de fuerza paralice varias vías del centro del casco urbano y altere la vida de los vecinos. Si estas medidas no dan resultado, se deberán tomar otras de mayor calado”.