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Javier de Pablo, presidente de la Asociación de la judía caparrona de Monzón, comentaba en la jornada en la que se daba a conocer la situación actual de la judía, que ha llegado el momento de buscar agricultores que se impliquen en hacer crecer la producción de la judía autóctona montisonense.

 

El año pasado, lo que se cosechó a nivel local, fue prácticamente, en su totalidad, para consumo propio, lo que si se consiguió fue multiplicar semilla con ayuda del CITA, Centro de Investigaciones y Tecnología Agroalimentaria, que en estos momentos asciende a unos 50 kilos, que sirven para volver a multiplicar y tener cantidad suficiente para todos, que serán distribuidos entre unos cuantos agricultores que ayudarán a que dentro de un año haya judía para todos.

 

CITA a lo largo de estos dos años ha sido el organismo responsable de acaparar semilla de agricultores de la zona, la ha sembrado, la ha caracterizado, y ha devuelto toda la semilla que se puede considerar caparrona y que está libre de virus. A partir de ahí, es la Asociación de la Judía Caparrona, la que la distribuye entre los profesionales para que dentro de un año no haya la situación actual de “sequía de semilla”.

 

El mensaje del presidente de la asociación a los agricultores es “paciencia, porque no queremos precipitarnos, que vean el proceso que se está haciendo, que es el correcto para que el año que viene se disponga de semilla”.

 

Cristina Mallor, investigadora del CITA, explicó que se sembraron parcelas experimentales, con las semillas de los agricultores montisonenses. Una parcela se sembró en Monzón y la otra en las explotaciones propias del Centro de Investigaciones y Tecnología Agroalimentaria.
Muestras de la semilla originaria y auténtica de la judía caparrona se guardarán en el Banco de Germoplasma de Especies Hortícolas del CITA para que se mantenga a lo largo del tiempo.