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Hoy lunes, se ha puesto fin al campo de trabajo que la Asociación Down ha realizado, en el que veinticuatro jóvenes con discapacidad intelectual han convivido con diecinueve  universitarios, llegados de varios puntos del país, durante la construcción del albergue La Sabina, en Fonz.

 

Este campo de trabajo, que se enmarca dentro de la variedad de actividades veraniegas que el lnstituto Aragonés de la Juventud oferta, universitarios y chavales con Síndrome de Down ha convivido durante 24 horas a lo largo de dos semanas, desde el 13 de julio hasta hoy mismo, lunes 27.

A lo largo de estos días, todos los jóvenes trabajando juntos han conseguido terminar los bungalows, así como vallar las zonas ajardinadas, a la par que han aprovechado el tiempo libre para disfrutar, entre otras cosas, conociendo nuestra tierra.  

Así que el doble objetivo que tenía el campo de trabajo desde un principio se ha cumplido, ya que se ha adelantado la construcción del albergue La Sabina que la construcción Down Huesca está construyendo en Fonz, mientras se fomenta la integración social, demostrando que las personas con discapacidad son capaces de desempeñar tareas de igual a igual.

Algunos de los universitarios comentan que al principio les daba respeto el desconocer si debían tratar de manera distinta a los chavales de Down, pero después de la experiencia, no sólo la recomiendan, si no que están encantados de haber colaborado a que lleven una vida independiente y se sientan igual de capaces e  integrados.

Máximo López, vicepresidente de Down Huesca, es quien ha coordinado los trabajos en la localidad focense. López coincide con los estudiantes en que la experiencia ha sido muy buena, por lo que esperan poder llevarla a cabo durante muchos años.

Las tareas en La Sabina se retomarán el próximo mes de septiembre, cuando los padres con síndrome de Down, trabajan en el albergue, de manera voluntaria los fines de semana. También se está a la espera de que a lo largo del otoño, se consiga realizar un módulo de albañilería, dentro de un taller especial de empleo, lo que sería una gran ayuda apara la construcción del edificio.  
La Diputación Provincial de Huesca, por su parte, destina 50.000 € del plan de obras para poder cerrar el recinto.

Tres años es el tiempo que la Asociación Down Huesca considera que faltan para finalizar La Sabina, y tenerla plenamente equipada con cocina, comedor, aulas y centro ocupacional dedicado a la jardinería, donde además varias personas con síndrome de Down podrían residir para tener un modo de vida independiente.
Mientras, en la Sabina, este mismo verano sigue acogiendo campamentos. Esta vez, se trata de chicos y chicas con Síndrome de Down llegados desde Lérida y Alcañiz, quienes van a disfrutar de un divertido campamento dentro de unos días.