CÁRITAS DIOCESANA DE BARBASTRO-MONZÓN HA PRESENTADO UNA NUEVA ETAPA DE INCLUYEM, SU EMPRESA DE INSERCIÓN SOCIAL, EN EL MARCO DE UNA JORNADA DE PUERTAS ABIERTAS CELEBRADA EN EL CENTRO DE INSERCIÓN LABORAL VALENTÍN LEDESMA.
El encuentro ha reunido a representantes públicos de todo el territorio diocesano, tanto comarcas como ayuntamientos, con el objetivo de dar a conocer de primera mano un proyecto que une generación de empleo para personas en situación de vulnerabilidad, cuidado del medio ambiente y desarrollo sostenible local. Una oportunidad real para las personas Incluyem nace desde la experiencia diaria de Cáritas acompañando a personas en situación de dificultad. Desde esta realidad, el proyecto apuesta por el empleo como una herramienta clave para recuperar la dignidad, la autonomía y la posibilidad de construir un nuevo proyecto de vida. A través de distintos itinerarios de inserción sociolaboral, Incluyem no solo genera puestos de trabajo, sino que acompaña procesos personales, ofreciendo formación, seguimiento y oportunidades reales de integración. En 2025, el proyecto ha generado 17 empleos, de los cuales 11 han sido ocupados por personas en situación de vulnerabilidad, y 14 personas han participado en itinerarios de inserción sociolaboral.
Economía circular que transforma el territorio
La principal línea de actividad de Incluyem es la gestión del residuo textil, pero su labor se extiende también a otros ámbitos como la lavandería, la recogida de muebles y enseres o los servicios de limpieza, generando oportunidades laborales en distintos entornos. Durante 2025, Incluyem ha recogido 356.383 kilos de ropa a través de 108 contenedores distribuidos en 53 municipios, consolidando su papel como agente clave en el territorio. Este trabajo ha supuesto:
• evitar la emisión de más de 8.000 toneladas de CO₂
• ahorrar más de 1,2 millones de m³ de agua Cáritas diocesana de Barbastro – Monzón |
• generar más de 180.000 € de ahorro directo para las administraciones
• alcanzar un impacto económico total superior a 410.000 €
Estos datos reflejan que el proyecto no solo tiene un impacto social, sino que contribuye de forma directa a un modelo económico más eficiente, sostenible y beneficioso para el conjunto de la sociedad. Un momento clave para el sector La presentación de Incluyem se produce en un contexto especialmente relevante para la gestión del residuo textil. Desde el 1 de enero de 2025, la recogida selectiva de residuos textiles es obligatoria para todos los municipios, conforme a la Ley 7/2022 y la normativa europea. Este cambio sitúa la gestión del textil como un servicio público esencial. Sin embargo, esta nueva etapa coincide con una situación compleja para el sector, marcada por la saturación de los sistemas de recogida y tratamiento, el incremento de costes y las dificultades en los mercados de reutilización. Este contexto plantea un reto importante: garantizar la continuidad y sostenibilidad de un servicio que resulta clave tanto desde el punto de vista ambiental como social. Corresponsabilidad y colaboración para avanzar Durante décadas, entidades sociales como Cáritas han sostenido este servicio con recursos propios, demostrando que es posible combinar impacto social y eficiencia ambiental. En el nuevo escenario, la implicación de las administraciones públicas resulta fundamental para consolidar un modelo estable y sostenible. Desde Cáritas Barbastro-Monzón se ha trasladado la necesidad de avanzar hacia un sistema basado en la corresponsabilidad, en el que las administraciones integren la gestión del residuo textil dentro de sus servicios públicos y garanticen su financiación, en línea con el resto de fracciones de residuos. Este proceso se enmarca además en la futura implantación del Sistema de Responsabilidad Ampliada del Productor (SCRAP), que permitirá avanzar hacia un modelo más equilibrado a medio plazo.
Una llamada a construir juntos
La jornada ha servido no solo para presentar resultados, sino también para reforzar el diálogo y la colaboración entre administraciones y entidades sociales. Incluyem representa una forma de hacer economía que pone a la persona en el centro, que transforma residuos en oportunidades y que contribuye al cuidado de la casa común. Desde Cáritas Barbastro-Monzón se insiste en que el reto actual requiere decisiones compartidas y una implicación conjunta de todos los actores. Porque solo desde la colaboración será posible garantizar un modelo que genere oportunidades, cuide el entorno y fortalezca el territorio. Porque, hoy más que nunca, mientras haya personas, hay esperanza.
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