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Cambiar Monzón ha presentado en el día de hoy una batería de alegaciones a la implantación en la ciudad de una central de energía eléctrica por incineración de Biomasa, dentro del proceso de exposición al público de revisión de la Autorización Ambiental Integrada abierto por el INAGA, organismo dependiente del Gobierno de Aragón. 

Desde Cambiar Monzón se ha solicitado que se  declare nula la Autorización Ambiental Integrada otorgada con fecha 31/08/2015 debido a la incompatibilidad y afecciones urbanísticas del proyecto a la ciudad de Monzón y las graves afecciones sobre la salud de los ciudadanos que provocaría las importantísimas emisiones que generaría esta Incineradora de biomasa ubicada a tan escasa distancia del casco urbano. En caso de no declararse la nulidad, Cambiar Monzón ha solicitado al INAGA lo siguiente:

1.-) No fraccionar la Evaluación Ambiental e Incorporar dentro del estudio las afecciones de movilidad en el casco urbano de Monzón y en la red de carreteras autonómicas de la comarca, algunas de ellas con un estado de conservación y dimensiones no aptas para el tráfico intenso de camiones, estudio que además debe valorar ambientalmente las afecciones de accesos a la planta por la A-1236.

2.-) Presentar un estudio de alternativas de ubicación que estudie la ubicación en suelo industrial y respete una distancia al casco urbano nunca inferior a la marcada por el RAMINP. La autorización actual otorgada, a tan escasa distancia del casco urbano, de llevarse a cabo, provocará entre otras cuestiones una limitación a la expansión de la ciudad de Monzón por el norte, una pérdida del valor de los suelos con expectativas de desarrollo urbanístico y una minoración de las viviendas construidas en esa zona de la ciudad. A nuestro modo de ver, y más allá de la ubicación en polígonos industriales, la distancia mínima, por un principio de precaución ante afecciones a la salud de las personas fruto de emisiones, entendemos debiera ser de al menos 5.000 m a cualquier casco urbano.

3.-) Presentar, la localización más concreta posible de las principales explotaciones (superficies de cultivo de chopos y eucalipto), su superficie media y rendimiento anual por hectárea ", de forma que se pueda avalar la productividad, la tasa de rendimiento energético y analizar los impactos sobre la agricultura, ganadería e industria de transformación y  su compatibilidad, o no, con el territorio. Es obvio que a los datos de generación de empleo dados por el promotor debiera cuanto menos descontarse las afecciones a actuales sistemas de producción/comercialización agraria (alfalfa, arroz, maíz…), para lo cual es imprescindible conocer la ubicación de cultivos. Igualmente es imprescindible ésta ubicación, pues el volumen de hectáreas de arbolado necesarias y descritas por el promotor, supondría una alteración no evaluada y muy importante en el paisaje de la comarca y posiblemente de comarcas vecinas, por lo que los trabajos que hoy se están llevando a cabo la Dirección General de Ordenación del Territorio, mediante la creación de Mapas de Paisaje,  además de quedar obsoletos, no habrían sido útiles para la obligación de evaluar paisajísticamente el que a buen seguro es el proyecto con mayor incidencia paisajística comarcal.

4.-) Adoptar las medidas necesarias para el cumplimiento del documento de referencia de las mejores tecnologías disponibles.

5.-) En relación a las emisiones de PM, se deberían despejar las dudas, más que razonables, planteadas respecto a la validez de los datos recogidos por la estación RRICAA de Monzón y usados como fondo para los estudios de dispersión presentados por el promotor, o como alternativa, realizar por parte de éste un nuevo estudio de PM10 y PM2,5 que asegure que, con los niveles de fondo existentes (según estudios  presentados, estamos en el límite superior), la emisión de los 40.800 kilos de PM de la  Incineradora de Biomasa mantendría valores legales en la calidad del aire de Monzón.

6.-) Realizar estudios de benzopirenos, con datos de fondo actualizados que integren las emisiones del nuevo horno de HidroNitro y de la industria-aceria Metalogenia. Estos estudios deberían recoger una amplitud temporal de un año.

7.-) Realizar estudios de COVs, metales pesados dioxinas y furanos, como marca la Ley 16/2002. La administración debería  marcar valores límite para estas sustancias.

Con los datos de contaminación de fondo que aportarían los estudios anteriores, realizar un nuevo modelo de dispersión de contaminantes donde además se recojan las emisiones procedentes del transporte de biomasa (no olvidemos que son 100.000 viajes anuales) y si existieran, las emisiones difusas previstas. Analizar si  las nuevas emisiones serían compatibles con los niveles de fondo para no producir incumplimientos que dañaran gravemente la salud de los ciudadanos.