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Pomar de Cinca ha estado cinco días incomunicado. Desde el viernes 17 y hasta el lunes 21 de agosto, los habitantes de esta pequeña localidad del Cinca Medio no han tenido línea telefónica fija, móvil, ni acceso a internet.

La alcaldesa, Elisa Sancho, ha cursado una queja formal a Telefónica en la que además solicita indemnizaciones tanto a las personas como a las empresas afectadas por esta situación.

 

Sancho se pregunta si, de haber ocurrido en una gran ciudad, la compañía habría tardado tanto en solucionar el problema. “Las grandes empresas de telecomunicaciones siguen considerando al medio rural como un espacio de segunda, y lo peor es que nadie les puede obligar a eliminar esa discriminación”.

 

La primer edil de Pomar de Cinca explica que esta situación se ha dado, además, en plenas fiestas patronales y con el doble de población habitual en el municipio. “Personas que no han podido, por ejemplo, hacer llamadas telefónicas, pagar con tarjeta de crédito ni comprar un medicamento con receta. Las tiendas y restaurantes no han podido usar el datáfono, ha sido imposible que los médicos accediesen al sistema sanitario, la oficina del banco no podía suministrar dinero y el ayuntamiento no ha podido desarrollar con normalidad su actividad diaria”.

 

Elisa Sancho asegura que el perjuicio empresarial y personal, al coincidir con las fiestas mayores de la localidad, ha sido muy importante. Por eso, en la queja que ha cursado ante Telefónica ha pedido indemnizaciones por los efectos de esta situación. La queja está avalada por gran parte de los vecinos, que han recogido firmas para acompañarla y apoyar así la decisión de la alcaldesa.