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La pasada semana un Agente de la Guardia Civil de Monzón observó a una mujer conduciendo por la localidad que parecía no encontrarse bien y temiendo que pudiese tener algún problema de salud, la siguió hasta darle alcance encontrándola medio desvanecida junto a su vehículo. 

El agente siguió al coche hasta que se detuvo con la ocupante medio desvanecida apoyada en la puerta del conductor, por lo que apresuradamente llegó hasta ella, observando que no podía respirar y estaba semiinconsciente. Ante la gravedad de la situación el agente cogió a la mujer a cuestas ya que no podía caminar y la llevó a pie hasta el Centro de Salud de Monzón que se encontraba en las inmediaciones, a donde llegó respirando con mucha dificultad.

El Guardia Civil viendo que cada vez respiraba con mayor dificultad solicitó presencia médica de forma urgente, siendo asistida por un facultativo, si bien se desconocía el tipo de patología que podría estar sufriendo y al no estar identificada tampoco podían localizar su historial médico, no pudiendo la mujer explicar lo que le sucedía debido a la gravedad de su estado.

Ante la imposibilidad de obtener datos directamente de la mujer, el Guardia Civil se dirigió al vehículo y localizó en el mismo documentación, con la que se pudo obtener su identidad, concluyendo los facultativos que estaba sufriendo un shock anafiláctico, realizándole el tratamiento necesario para estabilizarla y salvando así su vida.