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El concejal de Desarrollo y Comercio, Gonzalo Palacín, el presidente de la Asociación de Productores de Judía Caparrona de Monzón, Javier de Pablo, el hortelano Carlos Trallero y la gerente del Ceder-Zona Oriental de Huesca, Sonia Bastinos, han presentado el balance de la campaña de 2017.

Los tres productores asociados (De Pablo, Trallero y Raluy) han recolectado cerca de 500 kilos, que tras las mermas y la selección de los granos se van a quedar en 400. Saldrán a la venta a finales de esta semana o primeros de la siguiente en saquitos de medio kilo al precio de 7 euros, y los clientes los encontrarán en establecimientos del ramo (no en grandes superficies). También hay volumen disponible para los hosteleros.

 

De Pablo y Trallero han explicado que el precio se corresponde con los elevados costes de producción. Y esto es así por tres razones: el proceso de la judía caparrona puede calificarse de “artesanal”, el cultivo resulta complejo (enramar, recolectar, triar…) y la mano de obra es “cara”.

 

Palacín ha anunciado la firma de un convenio de colaboración con la Asociación que se traducirá en algún tipo de subvención para la fase de comercialización, y Bastinos ha añadido que el Ceder también dispone de alguna línea de apoyo.

 

Los productores están satisfechos, si bien admiten que “sería bueno” que el listado creciese. La Asociación asesora (se han probado diferentes formas de enramar) y facilita la semilla, la cual fue homologada en su día -tras un proceso de dos años- por el Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA).

 

Para recoger 400 kilos se sembraron alrededor de 12 kg. Con un saquito de medio kilo comen un buen plato de judías cinco personas. Las caparronas de Monzón se distinguen por ser muy mantecosas y por su fina piel. Se siembran a primeros de julio y se recogen después del Pilar.